Sin embargo, algunos niños, cuyas familias permanecieron en Costa Rica para el servicio misionero, continuaron como estudiantes en Sojourn y eventualmente se graduaron de la escuela secundaria.
En este punto se hizo evidente que Sojourn no solo estaba ministrando a niños en transición, sino que también estaba formando líderes para el reino de Cristo. Los graduados de la escuela han continuado hacia prestigiosas universidades públicas y privadas no solo con la preparación académica requerida para la inscripción, sino también con las convicciones cristianas y el llamado necesario para continuar en los pasos de servicio a Dios de sus padres.
En 2006, bajo el liderazgo del director Kevin Reilly, Sojourn comenzó a aceptar a niños de la comunidad circundante en su programa. Este avance ha expandido el ministerio de Sojourn para incluir la preparación de profesionales cristianos bilingües nacionales. Al mismo tiempo, ha contribuido a la aculturación de los hijos de misioneros al permitirles interactuar con niños costarricenses y de otros países latinos en el campus. A través de los esfuerzos de la directora Dorcas Enriquez y otros, Sojourn fue reconocida por el Ministerio de Educación de Costa Rica en octubre de 2012. Este logro ha demostrado ser una bendición no solo para las familias costarricenses cuyos hijos esperan asistir a universidades nacionales, sino también para las familias misioneras al mudarse a otros países latinoamericanos donde la acreditación gubernamental de la escuela previamente asistida es requerida para la admisión a la nueva escuela.
Poco después del nacimiento de Sojourn en 1993, fue apodada “la escuela milagrosa” por la asombrosa manera en que Dios reunió al personal y las instalaciones necesarias para comenzar a operar en el corto lapso de seis semanas. Hoy, Sojourn continúa dependiendo de Dios para su provisión de los recursos humanos, físicos y financieros necesarios para asistir a los niños en transición, formar líderes cristianos y ser testigos de Cristo para la comunidad circundante.